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Vender bebidas en la calle resulta un negocio “rentable”

Miércoles, 15 Enero 2014 - 1:00am
yeminafarias@editorialrg.com.ve

En los últimos años, los puestos de bebidas ambulantes han aumentado considerablemente. En semáforos, oficinas públicas y hasta las afueras de centros comerciales de Ciudad Guayana, no pueden faltar un “juguero” o los populares “chicheros”, quienes intentan ganarse la vida diariamente, ofertando sus respectivos productos.

La gran demanda de “los guarapos” en la calle, origina, según los mismos vendedores, que este tipo de negocios sean efectivamente rentables, hasta el punto de que las ganancias de muchos llegan a superar el sueldo mínimo.

Aunque actualmente la materia prima para la producción de las bebidas es más difícil de conseguir, algunos de los comerciantes informales aseguraron, que este oficio puede llegar a sostenerse en el tiempo, sin mayores inconvenientes. Si tienen el clima a su favor, los buenos resultados estarán garantizados.

Los protagonistas

El vendedor Andrés Fermín, quien lleva cerca de dos años en el negocio de la “chicha”, teniendo su punto de venta en Alta Vista, contó a Nueva Prensa de Guayana, que mensualmente sus ingresos pueden llegar a los 5 mil bolívares, pues los precios que se manejan de este tipo de bebidas van desde los 20,00 hasta 40,00 bolívares, dependiendo el tamaño del envase.

“Este trabajo es suficiente para mantener a la familia. Sólo hay que hacerlo responsablemente, teniendo la higiene que se requiere para no espantar a los clientes. Pueden haber temporadas malas, pero estas son muy pocas”, dijo.

Otra opinión similar, sobre la rentabilidad de este tipo de negocios, lo tiene el joven Deivis Cadena, vendedor de jugo de papelón con limón y café, quien tiene su puesto ubicado justo al frente del Comando Regional número 8.

Según Cadena, semanalmente llega a percibir entre 1000 y 1.200 bolívares, dependiendo la afluencia de compradores y carros que circulen por la vía, además asegura, que una de las ventajas de este oficio es saberse “su propio jefe”, sin tener la necesidad que responder ante segundas personas.

Desventajas presentes

La señora Tilda Apablaza, quien se ha dedicado a la venta de tizana, desde hace 15 años, a pesar de que afirma de que este trabajo le ha ayudado a costear los gastos de su familia y el alquiler de su vivienda, no esconde que actualmente han tenido problemas con los insumos para preparar las bebidas, todo esto por el aumento de los productos.

Apablaza, cuyo puesto de venta está ubicado en la avenida “Norte-Sur 1”de Puerto Ordaz, contó que en su caso, ha tenido que pagar mucho más cara la fruta, la azúcar y hasta el propio hielo.

Refirió que “las frutas han subido demasiado, no puedo creer que una manzana valga 45 bolívares. Con el hielo es peor, porque antes comprábamos una bolsita entre 15 y 20 bolívares, ahorita están en 30 o más. Por todo esto tuvimos que colocar otros precios, para poder ver la ganancia de lo que se invirtió”.

El desabastecimiento de leche y azúcar, también ha afectado a chicheros como Alexis Belisario y Andrés Fermín, quien explicaron que a raíz de que el producto está “escaso” -o cuando se consigue es a elevados precios- en los últimos meses han tenido que incrementar el vaso más pequeño desde Bs 12 a Bs 20.

“Un kilo de leche antes se conseguía a 30 bolívares y ahora en 200, la azúcar estaba entre 5 y 6 bolívares, pero para este tiempo, si hay, la están vendiendo en casi 30 bolívares”, acotó Belisario.

Cada uno de estos hombres y mujeres trabajadores plantearon que este, como tantos otros oficios, además de digno, ha dado de comer a familias enteras. Ninguno descartó que si tuvieran la oportunidad de emprender un negocio más grande, lo harían, sin embargo, hasta que llegue el momento, continuarán luchando en la calle.

Llamado a las autoridades

Alexis Belisario, quien lleva cuatro años vendiendo chicha en varios puntos de Alta Vista, no dejó pasar la oportunidad para hacer un llamado a las autoridades municipales, para que faciliten el proceso de permisos para la ubicación de los puestos de economía informal. Este destacó que “no nos están dejando trabajar en muchos sitios. En vez de ayudar a la economía informal, en la Alcaldía dicen que no hay permisos, cuando en realidad sólo quieren que uno al final pague para que se los den. El llamado es para el Alcalde, ellos están para ayudarnos, no para bloquearnos las puertas”.

Expresaron

Tilda Apablaza:

“Es un buen negocio, aunque antes uno podía reunir más dinero porque todo era más barato. Uno hace un sacrificio todo el año, todos los días, pero hay que hacerlo porque ¿después con qué comemos?”

Deivis Cadena:

“Trabajando por mi cuenta es más seguro. Llevo dos meses en esto y me ha ido bien. En tiempo de sol se gana un poco más, en tiempo de lluvia no. Todo depende del empeño que se ponga”.

Andrés Fermín:

“Quienes vendemos chichas tenemos problemas, pues leche y azúcar no hay. Las ventas han bajado un poco porque muchos no quieren pagar 20 bolívares por el producto, pero cómo hacemos, tenemos que ajustarnos a la realidad”.