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Acabemos con esto: las confesiones de Juan Carlos García

Sábado, 26 Noviembre 2016 - 8:11pm
Entretenimiento
Espectáculos
Elías Rivas
eliasrivas@nuevaprensa.com.ve

Cuesta creer que el actor Juan Carlos García, catalogado como el galán de la televisión venezolana, codiciado y admirado por la mayoría de las mujeres de este país (y hombres también), haya sufrido de bullying, o como él mismo lo define: “chalequeo”.

En su más reciente visita a Puerto Ordaz y durante su paso por el diario Nueva Prensa de Guayana, Juan Carlos confesó que de pequeño “sufrió mucho”, por el hecho de tener nalgas voluptuosas. Esto y más, forma parte de las anécdotas que confiesa el actor en su nueva puesta en escena, “Acabemos con esto”.

Una pieza teatral donde García recuerda ese camino pedregoso pero lleno de satisfacciones que tuvo que atravesar, para llegar a ser lo que es hoy en día, un actor consolidado y respetado por la audiencia venezolana e internacional.

“Acabemos con esto” surge de la necesidad -dice el actor- de continuar en las tablas una vez que culmina su participación en Venezolanos Desesperados, una historia original de Daniel Ferrer Cubillán, donde compartió escenario con grandes de la industria como Astrid Carolina Herrera, Hilda Abrahamz, Jean Carlo Simancas y Juliet Lima.

“Cuando salí de Venezolanos Desesperados –porque tenía compromisos con la telenovela (Entre tu amor y mi amor –Venevisión)- pensé en hacer algo solo, un monólogo (…) Quise redactar algo de lo que ha sido mi vida, mis anécdotas, un poco el burlarme de mí. Es un texto muy sabroso que cuenta lo que ha sido la vida de Juan Carlos García con humor”.

-¿Qué detalles revelas en el monólogo?

-El chalequeo que sufrí de niño, mis inseguridades; cosas como lo que sentí durante mi secuestro que, a pesar del miedo, fue como una entrevista a mi vida artística. Algo que hoy en día, gracias a Dios, puedo hacer comedia de eso.

-¿Qué le puedes sacar de humor a esa experiencia?

-Por ejemplo, el hecho de que uno de los secuestradores me hizo dejarle un mensaje de voz a la hermana, diciéndole que estaba compartiendo con él, que era un chamo bien chévere y que nos conocíamos desde hace años. Los secuestradores me preguntaban que si los besos de novela eran con lengua, yo les explicaba que no. Me preguntaban si yo era pargo (homosexual), porque no sentía nada.

También me decían que me vieron llorar en Sábado Sensacional el Día de las Madres y lloraron conmigo. Uno no se imagina a unos secuestradores así. Incluso, en un momento les pedí agua y me compraron refresco light, porque yo me cuidaba.

Cuento anécdotas de mi primera escena en televisión con Hilda Abrahamz. Yo estaba desnudo y ella no sabía. Cuando me vio mandó a parar la escena asombrada. Y en el monólogo lo digo: ¿Será que el chalanero estaba mejor dotado que yo?, cosas como esas cuento en la obra.

-Cuesta creer que Juan Carlos García haya sufrido de bullying

-Claro, de grande todo el mundo me conoce como artista, pero el hecho de ser nalgón que hoy es un atributo que gusta a las mujeres, de pequeño fue un chalequeo para mí. La gente me decía que si me ponían en los pañales polvo royal en vez de talco, o me decían culito parao’. Cuando tú eres chamo, ese tipo de bromas te crean inseguridades. Tuve que ir a psicólogos, psiquiatras, profesores de autoayuda.

-¿Fue esta amarga experiencia lo que conllevó a mejorar tu físico?

-No, para nada. Eso lo hizo el modelaje que me creó una disciplina. Ahí tienes que estar al día físicamente, porque para muchos productos, tu cuerpo es la herramienta para venderlo.

-En relación a Venezolanos Desesperados, se habló de que habían diferencias con tus compañeros producto de “tu divismo”, ¿Por qué crees que se haya propagado este rumor?

-No lo entiendo. Te puedo asegurar que el menos divo de Venezolanos Desesperados era yo. Nunca he sido divo, soy tal cual la gente me conoce. Todo es mentira. De hecho, el productor de Acabemos con Esto es el mismo que de Venezolanos Desesperados, si fuese un divo o hubiésemos tenido problema, no creo que quisieran trabajar conmigo.

-Has coqueteado con la idea de irte del país, aun cuando no has parado de trabajar y las ofertas te llueven. ¿Por qué entonces planteas esta opción?

-Cierto, no he parado de trabajar. Dije que si en algún momento me planteaba irme del país, me iría a México, pero por ahora estoy aquí, esperando al bebé y no me voy del país. Hablé de un supuesto. De hecho, Yuvanna y yo tenemos como plan B irnos a México, porque ella es mexicana y yo tengo chance de trabajar allá (…) Pero tengo muchas cosas que me atan a Venezuela y no me he ido, porque amo a mi país.

-Sobre el teatro, ¿Consideras que el mercado está saturado ante tantos artistas de TV que emigraron a las tablas?

-Es una ventana que se ha abierto y la hemos tratado de mantener. Hay actores que dependen de su profesión, dependen de actuar, y si no hay novelas es muy poco el trabajo. Entonces tienen que verse obligados a buscar otras formas de ingresos y eso ha sido el teatro. Nosotros los venezolanos somos así, cuando nos cierran una puerta, tratamos de abrir otra.

Juan Carlos García expresó la alegría que sintió el estrenar su obra en Ciudad Guayana, un público que, a su criterio, respeta y apoya tanto el teatro como el talento nacional. No es primera vez que visita Puerto Ordaz, pero aseguró que en esta oportunidad, los nervios fueron como aquella primeva vez.

Más de cerca

Juan Carlos García respondió a las preguntas ping pong que hizo el equipo NPG

Salud: vida

Amor: pasión

Un deseo concedido: ser padre

¿Qué cambiarías de tu físico?: nada

¿Qué le preguntarías a Dios?: Por qué se llevó a mi mamá

¿Cuál ha sido tu peor error?: Todavía estoy por cometerlo

Entre Yuvanna y tú, ¿Quién manda a quién?: siempre manda la mujer

¿Con qué acabarías?: con la pobreza

¿El nombre de la niña?: no lo puedo decir

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