| Los hombres reinciden mientras las mujeres optan por la soltería |
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| Escrito por Redacción | |
| jueves, 04 de febrero de 2010 | |
Intopress.-La rebelde Madonna sonrió a David Letterman, el mítico presentador del programa The late show en la cadena de televisión estadounidense CBS, y le dijo: "No, no tengo planes de matrimonio. Es más, mira, voy a ser sincera: Antes preferiría que me atropellara un tren".
Con dos matrimonios a cuestas y más relaciones, la Reina del Pop considera que ya basta, a pesar de los insistentes rumores de que piensa reincidir con el modelo brasilero Jesús Luz, 28 años menor que ella. Y a pesar de que en el mundo moderno no se ve malo, reincidir por lo menos una vez, luego de un divorcio, las estadísticas señalan que las mujeres divorciadas caminan por la misma senda de la cantante: 2 bodas son suficientes, mientras que los hombres se casan un 20% más que las mujeres. ¿Pero por qué los hombres reinciden y ellas son reacias a repetir? ¿No decía el tópico lo contrario, que es la mujer la que persigue al escurridizo enamorado para legalizar la relación? Puede que sea así en las primeras uniones, -no existen estudios que lo confirmen ni que lo desmientan- pero desde luego es incierto respecto al segundo enlace. Tendencia en ascenso Las cifras señalan sobre la evolución de matrimonios y divorcios durante la última década refleja esta constante, y se observa además que va en aumento. El citado porcentaje del 20% de varones que se casan dos veces subió al 22% en 2008, el último año del que se dispone de datos serios. ¿Por qué ocurre? ¿Las separadas se casan menos porque no pueden o es que realmente no quieren? A falta de estudios sólidos que expliquen este comportamiento sociológico, los expertos lo analizan desde variados puntos de vista.
La abogada especializada en familia, María Cristina Rojas, afirma que cada vez son más las mujeres que no vuelven a casarse porque no les resulta. "Al trabajo fuera del hogar tienen que agregar la organización de la casa, la crianza de los hijos y el cuidado del esposo. Es demasiada carga, y como no van a renunciar ni al trabajo ni a los hijos, acaban por suprimir el punto más débil: el marido". Rojas, quien es pionera en el país en la defensa de los derechos de la Mujer y la Familia, completa su idea, "Sé que mis palabras pueden sonar duras, pero son producto de los casos que he manejado, y lo que he visto cientos de veces es que es la mujer quien inicia el proceso de divorcio y es la mujer también quien no manifiesta ningún deseo de volver a casarse. Yo creo que acaban fastidiadas, incluso en los casos en que la separación fue amistosa". "El trabajo, la casa, las tres niñas y yo misma... Me agotaba. Encima, tenía que estar continuamente halagando su vanidad, dándole confianza para que afianzara su autoestima. Mi ex marido, y creo que les pasa igual a muchos hombres, me veía como una prolongación de su madre. Y tenía que emplear una energía que necesitaba para mí y para las niñas. He tenido otras relaciones largas y mantengo buenos amigos hombres, pero a mí no me agarran para una segunda boda. No resulta", asegura una mujer divorciada de 42 años. ¿Pero a los hombres sí les resulta? "Mucho más. Ellos son los grandes beneficiados de la institución matrimonial", afirma Rojas. Y continúa, "Aunque cada vez participan más en las tareas domésticas y en la educación de los niños, el mayor peso sigue recayendo en la mujer. Para él todo es más cómodo. Los atienden, en casa se lo dan todo hecho. Los de más edad son incapaces de valerse por sí mismos en las tareas domésticas. Eso lo vemos en el despacho frecuentemente. Cuando un hombre mayor se separa y puede pagarse asistencia en la casa, el proceso es controlable, pero si carecen de recursos económicos, la cosa se vuelve dramática". Para algunos hombres este proceso cotidiano es aparentemente sencillo -cualquiera está capacitado para hacer la compra, cocinar, planchar y limpiar- sin embargo, en líneas generales, tratan de retrasar el divorcio y apresurarse en busca de una nueva esposa", comenta la especialista. Más desenvueltas Por su parte, la psicóloga Saveria Costanzo opina que los hombres están más desamparados y les pega más la soledad. Las mujeres se desenvuelven mejor. La mayoría de las féminas son más independientes y mantienen un entorno propio. "Disfrutan más de la vida. Le aseguro que conozco a muchas mujeres solas felices", asegura la psicóloga. De acuerdo con las estadísticas, las mujeres solas más o menos felices que no quieren volverse a casar están agrupadas mayoritariamente entre los 40 y 49 años, han tomado la iniciativa en el 70% de los casos, ya sea para una separación de mutuo acuerdo o mediante litigio, la duración media de sus matrimonios ha sido de 15.6 años y más de la mitad ha tenido hijos y en el 86% de los casos han obtenido la custodia. Éste último punto es una de las claves que, según la socióloga María Margarita Delgado, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), explicaría en parte esta falta de entusiasmo femenino al ‘doblete’ matrimonial. "Las mujeres en realidad no se quedan solas. Están con los hijos y se adaptan muy bien en casa. En cambio, ellos se quedan sin nada. Por eso corren a formar otra familia. Y la biología les favorece. Pueden tener hijos aunque tengan cierta edad y suelen buscar a chicas jóvenes para procrear". "Los hombres son más dependientes. Necesitan una pareja. Les asusta la soledad y se sueltan de la falda de la madre a la falda de la esposa. Sin una mujer al lado no están bien", agrega. Sin embargo como todo en la vida, aún hay mujeres separadas que siguen a la espera del príncipe azul y si éste no llega y/o prefiere a una de 20 años creen que a su vida le falla lo fundamental. Son milenios de educación y muchas reproducen el cliché de sus madres y abuelas. En contraposición La socióloga Corina Malpica, quien ya está en su tercer matrimonio se muestra sorprendida por las estadísticas. "Me sorprenden estos datos, todas las mujeres que conozco quieren casarse y la que no lo hace es para no perder la pensión de viudez. Yo misma voy por el tercero. No, no lo hago por estabilidad. La estabilidad la proporciona el amor, no los papeles. Yo me caso como una forma de sellar el compromiso. Sí, sí, en mi entorno, somos católicos".
"No es un reproche, es la constatación de que ellas están más preparadas para la vida interior, en tanto los hombres estamos dirigidos a la acción. En una situación de soledad, las mujeres disfrutan más gracias a los pequeños detalles". Y agrega, "Las mujeres económicamente independientes buscan el matrimonio cuando sienten la necesidad de la maternidad. Al separarse ya tienen a los hijos, que era lo que querían, y volverse a casar se convierte en algo secundario. Aquí en nuestra consulta todavía veo a señoras empecinadas con el matrimonio, pero son pocas. En general, la vida es más rica para las mujeres". Motivos ¿Cuáles de los motivos alegados por los expertos que justifica la soltería? ¿La capacidad para vivir los aspectos más placenteros de la soledad? ¿La cercanía de los hijos, la autonomía en las tareas cotidianas o los deseos ya cumplidos de maternidad? ¿O son los factores biológicos los que dejan fuera de la estadística nupcial a más mujeres? Puede que la respuesta sea una mezcla de todos estos factores o la suma de ellos. Como en casi todo, en cuestiones de matrimonios y divorcios cada cual vive como quiere o puede. |
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