El colesterol alto es uno de los
principales factores de riesgo controlables de las enfermedades
coronarias, los infartos y el ataque cerebral, de acuerdo con la
American Heart Association (AHA). Si tus niveles son mayores a los
esperados, hay mucho que puedes hacer para bajarlos. Si hace mucho
que no lo controlas, pídele a tu médico que te haga unos análisis.
En cualquiera de los dos casos, aquí encontrarás consejos fáciles
para reducirlo y mantenerlo en las cifras normales.
Controla tu peso Aunque no es una
condición suficiente (las personas delgadas también pueden tener
colesterol alto), el sobrepeso o la obesidad contribuyen mucho a
elevar los niveles de colesterol en la sangre. Bajar de peso te puede
ayudar a disminuir tus niveles de colesterol total y LDL (colesterol
"malo"), así como a aumentar los niveles de colesterol
“bueno” o HDL, el cual ayuda a prevenir el depósito de placas de
colesterol en las arterias.
Ponte en movimiento El ejercicio
físico ayuda a disminuir los niveles de colesterol malo (LDL) y
triglicéridos, y aumenta el colesterol bueno (HDL). El Colegio
Americano de Medicina Deportiva (American College of Sports Medicine)
y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades
(Centers for Disease Control and Prevention) recomiendan practicar
por lo menos 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada la
mayoría de los días de la semana.
Incorpora más pescado a tu
dieta Ciertos pescados con altos niveles de ácidos grasos omega-3
(como las sardinas, el atún y el salmón) tienen el poder de
disminuir los niveles de colesterol y ayudar al corazón a reducir la
presión sanguínea. Lo ideal es consumir al menos dos porciones a la
semana y, para mantener sus efectos, prepara tus recetas con pescados
al horno o al grill. Para obtener los mismos beneficios si no te
gusta el pescado, utiliza aceite de canola o toma un suplemento de
ácidos grasos omega-3.
Cámbiate al aceite de oliva El
aceite de oliva es un potente antioxidante que puede colaborar para
que disminuyas tus niveles de colesterol malo. La Food and Drug
Administration aconseja usar 2 cucharadas de aceite de oliva al día.
Puedes agregarlo a tus vegetales y ensaladas (cambia tu aderezo a
base de cremas por una vinagreta hecha con aceite de oliva y vinagre)
y sustituir la manteca con él. Evita comprar el etiquetado como
light, ya que es más procesado.
Desayuna con cereal Los cereales
integrales como el muesli, el salvado (oatmeal) y el salvado de avena
(oat bran) contienen altas cantidades de fibra soluble que reduce el
colesterol malo, dice la AHA. Si no te gusta el cereal, puedes
consumir fibra soluble comiendo frijoles tipo kidney, manzanas,
peras, cebada y ciruelas pasas. Una taza y media de cereal y un poco
de fruta al día, tienen la cantidad necesaria de fibra soluble como
para reducir tu colesterol malo.
Come más nueces y almendras Las
investigaciones han mostrado que las nueces, almendras, pistachos,
pecans, hazelnuts y otras similares, pueden disminuir
significativamente tu alto colesterol. La Food and Drug
Administration recomienda comer un puñado (1.5 onzas) de cualquiera
o una variedad de estas nueces al día.
Come alimentos fortificados con
esteroles o estanoles Los esteroles y estanoles son sustancias que
se encuentran en las plantas y que tienen la capacidad de bloquear la
absorción del colesterol. Sus beneficios son tan reconocidos que la
AHA lo recomienda incluso como prevención, para personas que no
tienen altos niveles de LDL. En el mercado encontrarás productos
fortificados como margarinas, jugo de naranja o yogurt que pueden
reducir tu colesterol malo más del 10 por ciento. Para lograr el
efecto, necesitar al menos 2 gramos (por ejemplo, dos vasos de jugo
de naranja fortificado con esteroles).
Enfócate en alimentos bajos en grasas
saturadas Si estabas acostumbrado a alimentos muy procesados,
cambia tu alimentación. Incluye también frutas y vegetales, granos
integrales (pan, panes integrales, arroz), leche descremada o sin
grasa, cortes magros de carne y pollo sin piel, frijoles,lentejas y
habichuelas.
Limita la ingesta de grasas y
procesados La AHA recomienda limitar el consumo de leche entera,
crema, helados de crema, mantequilla, yemas de huevo, quesos y
derivados, hígado y riñones; carnes procesadas con alto contenido
de grasa como los "hot-dogs", la bologna, el salame y el
chorizo; pato y ganso; los cortes de carne grasosos; los productos de
pastelería hechos con yemas y grasas saturadas; aceites de coco y
palma; grasas sólidas como el "shortening" y la margarina
parcialmente hidrogenada y las comidas fritas.
Cuida la forma en que cocinas
Los alimentos que eliges o limitas son
tan importantes como la forma en que los preparas. La American Heart
Association recomienda: usa un rack para quitar la grasa extra de los
alimentos que cocines al broil, rostizados o al horno; pincela con
vino, jugo de frutas o una marinada casera; cocina al broil o al
grill; quuita toda la grasa visible de las carnes y la piel al pollo
o pavo antes de cocinarlos; usa spray vegetales; sirve porciones más
pequeñas de las comidas altas en grasas; prepara tus recetas con
claras de huevo solamente; usa quesos bajos en grasa en vez de los
regulares.
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