| A partir de los 40 años, los hombres deben vigilar de cerca su piel |
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| Escrito por Redacción | ||||||
| jueves, 07 de mayo de 2009 | ||||||
Si usted es varón, mayor de 40 años, con escaso interés por los temas de salud y poco frecuentador de la consulta médica, debe saber que tiene más 'papeletas' de sufrir un melanoma avanzado. Dos estudios publicados en la revista 'Archives of Dermatology', han elaborado el perfil de riesgo de esta enfermedad y subrayan la necesidad de elaborar campañas de detección precoz e involucrar a los médicos de atención primaria en la exploración rutinaria de la piel de sus pacientes.
"Este tipo de pacientes constituye más de la mitad de las muertes por melanoma en Estados Unidos", afirma Susan M. Swetter, autora principal de uno de los trabajos que se realizaron con el objetivo de conocer el perfil de los pacientes en función de si presentan un melanoma avanzado o incipiente. "Conociendo las diferencias podemos identificar cuáles son las variables que se pueden y se deben modificar y así dirigir mensajes muy concretos para la detección precoz del melanoma en esta población", explica. El equipo de investigadores del Hospital Universitario de Stanford (California, Estados Unidos) ha analizado los factores de comportamiento, las reglas sociales y la frecuencia de visitas médicas de 227 varones mayores de 40 años con melanomas finos (menores de dos milímetros) y de aquellos con melanomas más gruesos (a partir de los dos milímetros). A los tres meses de su diagnóstico, los participantes respondieron a un cuestionario acerca de su conocimiento previo sobre la enfermedad, la frecuencia con la que se examinaban la piel y con la que se sometieron a exploraciones médicas. También se les preguntó sobre sus factores sociales y hábitos médicos. Según los resultados de estos cuestionarios, menos del 20% de los pacientes tenía en cuenta las señales de alerta de este tumor cutáneo y menos de la mitad se realizaba autoexploraciones. El 25% de ellos tenía tumores que medían más de dos milímetros. Estos pacientes compartían un perfil similar: su nivel de educación se limitaba a los estudios de secundaria y bachillerato, no tenían un historial de lunares atípicos y, en la mayoría de los casos, el melanoma había sido detectado por el propio paciente, por su cónyuge, familiar o una persona de confianza. En cambio, los melanomas que no superaban los dos milímetros correspondían a hombres interesados por la salud, con cierto conocimiento previo acerca de la enfermedad, que habían prestado atención a la información sobre el cáncer de piel y que tenían en cuenta la importancia de las exploraciones médicas de la piel. "Estos pacientes presentaban lunares atípicos, circunstancia que asociamos con un mayor conocimiento y conciencia del melanoma", señalan los autores en su estudio. "Teniendo en cuenta nuestros resultados, apostamos por una estrategia de salud pública que consiga que los pacientes se conciencien y soliciten exploraciones cutáneas de forma regular y, por otro lado, que los médicos las realicen más a menudo, especialmente entre los pacientes de alto riesgo", comentan estos invsestigadores. "Sólo la teoría del ABCD (valorar la asimetría, los bordes, el color y el diámetro del lunar) puede ser insuficiente para descubrir de forma temprana algunos tipos de este tumor", comenta Susan M. Swetter. En este sentido, el doctor Malvehy indica que para detectar algunos tumores a la teoría del ABCD, hay que añadir la E (evolución), es decir, hacer un seguimiento del paciente "para ver los cambios de los nevus a lo largo del tiempo". El rol médico en la detección precoz En este estudio, el 57% de los melanomas fueron detectados por el médico y correspondían a personas mayores de 65 años. Los melanomas en la espalda supusieron el 46% de todos los tumores detectados por el médico y en el 92% de estos casos eran lesiones menores de dos milímetros. "A estas edades la vista empeora y, si a esto se suma que la lesión se encuentra en la espalda, se complica la autodetección. Son los médicos quienes pueden detectar de forma precoz estos tumores y por eso consideramos que los exámenes de la piel deberían ser una prueba más en las revisiones generales del paciente", explican los responsables de la investigación. "Realizar exámenes de la piel en las consultas de atención primaria debería ser fundamental. Para esto, hace falta incidir en el entrenamiento de estos profesionales para detectar las lesiones que, por sospechosas, deban derivarse urgentemente al especialista", expone el coordinador de la Unidad del Melanoma del Hospital Clínic. Además de revisiones rutinarias de la piel, los autores del estudio animan a las organizaciones de apoyo contra el cáncer de piel para promover campañas de concienciación (como 'Observa tu espalda'), específicas a cada grupo de edad y sexo. "Cada vez más estudios demuestran la tendencia de los hombres a retrasar la consulta médica cuando creen que pueden estar enfermos. A los hombres les cuesta admitir su miedo", según June K.
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