| Alimentarse saludablemente ayuda a prevenir enfermedades |
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| Escrito por María Elena Ramírez - Fotos: Archivo | |
| martes, 18 de noviembre de 2008 | |
La celebración del Día Nacional de la Alimentación está dedicada a todos los venezolanos, cada 18 de noviembre desde el año 1949, para estimular hábitos de vida saludables con la finalidad de dar respuesta al problema nutricional que algunas veces es generado por la falta de conciencia de las mismas personas y otras por la falta de políticas públicas que garanticen la seguridad alimentaria
Los perros calientes, las hamburguesas, las papas fritas, las chucherías, los refrescos, en fin “la comida y las bebidas chatarra” no son sólo una tentación sino que se han convertido en un estilo de vida y de alimentación erróneo en casi el 100 por ciento de la población venezolana, que cree que alimentarse es comer cualquier cosa.Lo cierto es que el consumo desmedido de este tipo de comidas con alto contenido en grasas y azúcares ha traído como consecuencia en Venezuela y muchos países del mundo la proliferación de epidemias graves como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares que representan más del 80% de las muertes por causa natural en este país. De acuerdo con una información suministrada por el doctor Carlos Basanta, coordinador del Proyecto Caremtc (Cardiovascular, Renal, Metabólico, Tabaco y Cáncer) del Distrito Sanitario N°2, “alimentarse saludablemente ayuda a prevenir enfermedades no contagiosas” y es importante para todo hombre, mujer y niño porque el desarrollo de un país depende en gran medida de ello. Sin embargo, en Venezuela existen muchos mitos alrededor de la alimentación que están obstaculizando la educación nutricional eficaz y por ello es sumamente necesario que los médicos y la sociedad en general encuentren soluciones multisectoriales para así detener la epidemia de la obesidad, conforme refleja el material informativo. Pero no sólo la alimentación juega un papel importante. Dentro de un estilo de vida saludable también es fundamental también tomar en cuenta las consecuencias que trae el sedentario y los hábitos de tabaquismo y alcoholismo para desecharlos y elegir una vida sana. Según el contenido del material ofrecido por el especialista, “el urbanismo fomenta el incremento en la prevalencia de factores de riesgo originados por el comportamiento, como la falta de actividad física y el consumo excesivo de grasas de origen animal” y como en el futuro más de la mitad de la población mundial vivirá en ciudades “esto potenciará un cambio en el perfil mundial de las enfermedades que se complicarán debido al creciente número de jóvenes fumadores y al dramático aumento del número de personas que sufren de estrés y depresión”. Es por ello que la recomendación del experto es aumentar el consumo de las frutas frescas y las verduras y proponerse una rutina de ejercicios, por lo menos de unas 3 a 5 horas por semana, para evitar las graves consecuencias por padecimiento de enfermedades no contagiosas. Este consejo es avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que asegura que los beneficios procedentes del consumo habitual de frutas y verduras son muchos y “calcula que, en general, consumimos menos de la mitad de los 400g diarios recomendados en las intervenciones preventivas y terapéuticas”. Mitos y verdades A tenor del doctor Carlos Basanta “una educación para la salud que concientice y comunique información exacta y apropiada sobre la nutrición es la piedra angular de la modificación eficaz del estilo de vida a largo plazo”. Pero lamenta que existan conceptos erróneos ampliamente extendidos respecto a qué es lo adecuado (tanto en personas con diabetes como en quienes no tienen la afección) a la hora de consumir frutas y verduras. En la información suministrada por el experto se observa un cuadro comparativo que revela varios puntos sobre algunos mitos documentados con frecuencia. Entre ellos está que “dos raciones al día deberían ser suficientes para mantener al médico alejado (falso). Dos no son suficientes. Una dieta sana contiene 5 raciones al día, formadas por 2 raciones de verdura (una cruda y una cocinada) y 3 piezas de fruta (verdadero)”. Además de incluir frutas frescas y verduras en las comidas habituales, el galeno sostiene que las personas deberían animarse a sustituir los aperitivos con altos contenidos en azúcares o grasas por frutas o verduras frescas. Un mito ampliamente difundido y que debe ser siempre refutado es que “los alimentos congelados y en lata son igualmente sanos. Este es un error común”. Según el galeno, en los casos de los procesos de congelación y enlatado se pierde el valor nutritivo de los alimentos y los aditivos, como el sodio, dañan el equilibrio nutricional de los productos. El material informativo acota que “la vitamina C y el ácido fólico son los nutrientes más afectados en la congelación y enlatado” mientras que “la fruta fresca y la verdura, siempre que se manipulen y se preparen adecuadamente, conservan su contenido en minerales y vitaminas”. Por supuesto, se pueden consumir frutas y verduras congeladas o enlatadas aunque las personas deben ser conscientes de la posible pérdida de nutrientes que se produce, añade el galeno. Algo sumamente importante, subraya el galeno para finalizar, es que si se consume con moderación y se mastica a conciencia, las frutas deshidratadas pueden beneficiar a las personas con problemas de sobrepeso porque provocan una sensación de saciedad y reducen el deseo de continuar comiendo. Inversión en salud a largo plazo Al final de su material informativo, el doctor Carlos Basanta resalta que “debería animarse a las personas que son obesas y en riesgo de desarrollar afecciones, así como al público en general, a seguir las recomendaciones nutricionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que aconseja incorporar las frutas y las verduras frescas en su dieta diaria. Es por ello que los profesionales sanitarios son importantes para mejorar el conocimiento nutricional de las personas. Además, se debe garantizar que las personas tengan acceso a información que se convierta en medida preventiva clave contra las complicaciones provocadas por una alimentación mal sana. |
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