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Presencia libanesa en Venezuela

Lunes, 1 Junio 2015 - 8:21am
Roger Saliba Alam - UCLV – Bolívar

Para la mayoría de las personas, la emigración representa un verdadero conflicto, el clímax del conflicto para los libaneses que emigraron hacia América y a otros lugares del mundo, fue la forzosa necesidad de salir de su tierra natal. Entre los años 1840 y 1870, marcó una época de acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder imperial Turco-Otomano

La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.

El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.

Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.

El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".

El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.

El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.

Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.

Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.

En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.

Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.

El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.

@roger_saliba