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Líbano Plurireligioso

Lunes, 25 Mayo 2015 - 1:33pm
Roger Saliba Alam - UCLV – Bolívar

A menudo en Occidente escuchamos sobre la intolerancia, la violencia y los conflictos en Medio Oriente, pocos realmente entienden el trasfondo de la problemática y los múltiples factores que la originan, y la mayoría tiende a encapsular o tildar a todos los actores por igual en un intento simplista para evadir detalles -que está demás decir-, son importantes para entender el origen y contexto de los mismos, pero hay una excepción increíble de la cual vale la pena conocer e incluso defender.

En el llamado Medio Oriente, y usando la expresión del Papa Juan Pablo II en su visita hace exactamente 18 años al Líbano, el 10 de Mayo de 1997, dijo “el Líbano es algo más que un país; es un mensaje de libertad y un ejemplo de pluralismo tanto para Oriente como para Occidente”.

A pesar de estar el Líbano en el Medio Oriente, están amparadas constitucionalmente 18 comunidades religiosas que conviven y coexisten, a pesar de los altibajos, se han respetado las diferencias, los espacios y las costumbres, e incluso, se ha llegado en ciertas circunstancias a defenderse mutuamente en momentos que lo han ameritado, la dinámica que –muy lamentablemente- rige varios de los países de la región, no encuentra acogida en el país de los Cedros, donde la mayor parte de la población, se inclina hacia el respeto, el dialogo y en encontrar puntos en común de las ideas.

El Líbano, al ser la única democracia de la región (democracia parlamentaria para ser más exactos), con un sistema confesional que distribuye el poder de una manera tal que garantice que todos estén representados -a pesar de sus defectos que deben ser corregidos- todas las minorías gozan de los mismos derechos y deberes, el acceso a los servicios, a los bienes, a la educación, al transporte, a la salud, a la justicia, entre otros, no favorece o desfavorece si se pertenece a uno u otro grupo o etnia en especifico.

En el gobierno Libanés los principales cargos son repartidos proporcionalmente entre las distintas comunidades religiosas del país, el presidente por mandato constitucional debe ser un Católico Maronita, el primer ministro un Musulmán Suní, el portavoz de la cámara debe ser un Musulmán Chií, y así sucesivamente garantizando un equilibrio que hasta ahora, en líneas generales, ha funcionado.

Por ello, esta riqueza religiosa y étnica, que forman parte del legado cultural Libanés, llegó a ser lo que hoy día es, gracias a la protección y refugio que históricamente encontraban –y encuentran- en el Líbano los perseguidos y oprimidos de otros lugares, pudiendo echar raíces y desarrollarse integralmente, y dando así nacimiento a este crisol de culturas y religiones único concentrados todos en 10.452  km², 2 cadenas montañosas que corren paralelas a la costa mediterránea y el fértil valle de la Bekaa.

Las iglesias Cristianas Orientales, sobre todo del rito Católico Oriental Maronita (por San Marón del siglo IV) donde la mayoría de los Cristianos en el Líbano pertenecen a esta iglesia que a su vez sigue al Papa en Roma, las diferentes ramas del Islam, donde la mayoría son Chiíes seguidos de los Sunníes, además de los Druzos que abarcan un 6% de la población, e incluso una comunidad judía, son los que forman este abanico de comunidades y creencias, donde en la capital, Beirut, es donde la fusión de todas se vuelve más visible y evidente.

El Líbano, un pequeño país de Medio Oriente, en las costas del mediterráneo y puerta de entrada al denominado mundo árabe, y puente entre Occidente y Oriente, montañoso y con grandes reservas de agua dulce, su estabilidad es un verdadero milagro al ser un objetivo disputado por siglos y hoy más que nunca por grandes potencias, todo se ha intentado y sin embargo, el Líbano sigue mostrando su ejemplo de valentía y amabilidad a la vez, tanto es así, que hoy día para garantizar paz y estabilidad a países vecinos, se habla de “libanizarlos”, la fórmula del “libanismo” que adoptó el Líbano hace mas de 70 años, se ha convertido en ejemplo de progreso y libertad a pesar de grandes dificultades, el ejemplo Libanés es una esperanza para los pueblos que sufren los embates de la injusticia, la opresión y las faltas de libertades.

El Líbano, ciertamente, más que un país, es un mensaje, un mensaje para todos, un mensaje digno de ser defendido, protegido y expandido.

@roger_saliba